Molango volvió a poner a prueba a los ciclistas con su segundo reto, una ruta que no es
cualquier paseo dominical: exigente, demandante y para nada de flojos. Pero ojo, que más
allá del cansancio, lo que quedó claro es que esta aventura ya está desbloqueada para todos
los valientes que la enfrentaron.
El evento no solo fue un reto físico, sino una fiesta en todos los sentidos. Los puntos de
hidratación fueron de primera, bien organizados y estratégicos, para que nadie bajara la
guardia ni la energía. La convivencia entre los participantes fue de esas que se disfrutan a lo
grande: risas, charlas, buena onda y ese espíritu de camaradería que solo la bici logra
generar.
La seguridad, otro punto a destacar. Con un equipo atento y comprometido, la ruta se recorrió
con tranquilidad y confianza, dejando que la buena vibra fuera la protagonista absoluta.
Entre pedaleos y saludos, el ambiente se calentó aún más con la presencia de grandes amigos
del pedal, como el siempre carismático Profe Mario Vale desde Oaxaca, y la inseparable
amiga Norma Solís Nájera, quienes sumaron su energía y entusiasmo a esta gran experiencia.
Molango se consolida como un destino obligado para quienes buscan retos reales y buena
compañía sobre ruedas. Y como dicen por ahí… ¡Nos vemos pronto para el próximo capítulo!